2006-12-09

Genero indarkeriaren inguruko tertulia, azaroak 24 / Café-tertulia sobre la violencia de género, 24 de noviembre


Hizlaria / Ponente: Juana Aranguren
Tokia / Lugar: Plazandreok-en lokala / Local de Plazandreok

El pasado 24 de noviembre, el mismo día de la charla que relatamos en el "post" anterior, nos reunimos en la sala grande del edificio donde esta situado nuestro local, para hablar y reflexionar sobre la cuestión de la violencia de género de la mano de Juana Aranguren, veterana feminista y abogada que conoce a fondo el problema.

Para comenzar, Juana nos dibujó un breve panorama histórico de las leyes e hitos que han marcado la cuestión de la violencia machista en los ultimos años en el estado español. Desde las leyes intolerablemente abusivas con los derechos humanos de las mujeres vigentes hasta finales de los años 70, hasta el goteo de medidas que se inicio a finales de los 90 y que culminó con la aprobación de la Ley Orgánica de medidas de protección Integral contra la Violencia de Género, a finales de 2004. Para Juana, una frase de Catherine McKinnon ilustra bien el problema: "El derecho ve y trata a las mujeres como los hombres ven y tratan a las mujeres".

Uno de los hitos recientes fue el asesinato de Ana Orantes, una mujer granadina que había denunciado su caso en televisión, y que provocó un súbito interés de los medios de comunicación, un hacer pública la cuestión que antes no se daba. Sin embargo, no han dejado de asesinar a las mujeres, y el tratamiento en los medios en muchos casos, deja bastante que desear.

En lo que respecta a las leyes, Juana dio muchos datos, pero en mi cuaderno de notas apunté lo siguiente: En 1999 (2 años después del asesinato de Orantes), se aprobaron medidas cautelares, se introdujo la violencia psicológica, dejaron de prescribir los abusos sexuales a menores (en muchos casos las víctimas no denunciaban hasta la mayoría de edad, y entonces había prescrito el delito), y la declaración de las mujeres agredidas adquirió valor de prueba. En 2003 se aprobaron las órdenes de protección, y en 2004 el registro central para datos.

Uno de los avances que se ha notado en los juzgados y que han posibilitado estas reformas legislativas, es el hecho de que las agresiones se juzgen como delitos y no como faltas. En un estudio que realizó Juana Aranguren sobre la aplicación del derecho en el ámbito de la "violencia doméstica" en Gipuzkoa entre los años 1989 y 1992, se vió que el 100% de los casos se juzgaban como faltas. Eso suponía penas bajas, ausencia de informes forenses, y que pasaran 8 meses desde la denuncia hasta el juicio.

Tras esta amena y didáctica introducción, comenzamos la charla con la intervención de la mayoría de las participantes (unas 15 o 16 mujeres de distintos grupos y asociaciones). Hablamos, entre otras muchas cosas (han pasado ya unos días y no recuerdo bien toda la conversación), de los socializada que está la violencia hacia las mujeres, de lo difícil que es en algunos casos darse cuenta de que una está siendo maltratada. En muchos casos, una se da cuenta cuando ya ha salido de la relación, y las experiencias de las mujeres más jóvenes que estábamos allí así nos lo confirmaban. Nos preguntamos dónde está la linea entre un trato, digamos, "normal" (unos celos "normales", por ejemplo), y un maltrato. Algunas, más atrevidas, decían que lo que hay que hacer es ir a la raiz del asunto, y terminar con la interdependencia entre las personas (acabar con la pareja, vamos).

Y es que nadie nos ha enseñado a respetarnos a nosotras mismas, a excepción del feminismo. Por ello se habló mucho de educación, no en vano, además, varias de las participantes se han dedicado o se dedican a la enseñanza. El panorama en este terreno es simplemente desolador: todas las bonitas palabras de las leyes y de l@s polític@s no han llegado a las aulas, a los libros de texto. Todo depende de un puñado muy escaso de educadoras y educadores sensibilizadas. Decidimos que eso no puede seguir así, que tenemos que unir fuerzas para combatir esta indolencia.

Hablamos también de las casa de acogida, de si son necesarias o no. En la charla de la mañana del juez, éste había dicho que la tendencia es que el agresor abandone el domicilio en común. Sin embargo, el asunto parece más complejo, ya que en casos de extrema gravedad, la mujer se va a sentir más segura en un lugar que su agresor desconozca. Además, las casas de acogida podrían realizar una labor de apoyo (cosa que ahora es inexistente), un "empoderar" a las víctimas para que superen la situación.

Y así hablando-hablando, nos dieron las ocho y media, y dimos por terminada la tertulia.